La Baquelita, fue descubierta en el año 1907 por el Dr. Leo Baekeland de nacionalidad belga. Por lo que fue nombrada en honor a su creador. Este material fue uno de los primeros polímeros sintéticos termoestables conocidos y que hoy en día tiene aplicaciones interesantes.

Al no tener limitaciones financieras Baekeland empezó un nuevo proyecto: una especie de olla a la cual le integro resina líquida que rápidamente se endureció y tomó la forma de su contenedor. Esto daría como resultado la creación de replicas exactas de cualquier objeto que el cual lo contenía. Ya que la baquelita podía moldearse a medida que se forma y endurecerse al solidificarse.

La baquelita tiene muchas características que la hacen un material de excelente calidad, ya que tiene la capacidad de no quemarse ni disolverse en cualquier ácido o solvente común, es un material que no conduce la electricidad, es resistente al agua, pero fácilmente mecanizable. Una vez que está firmemente solidificado, nunca cambia de forma a diferencia de otros polímeros termoplásticos. Este tipo de plástico se denomina termo-set o plástico Termo estable. 

Desde sus inicios la baquelita ha tenido diversas aplicaciones, desde la fabricación de hélices de avión, bolas de billar hasta silbatos. Normalmente se encuentra en color negro, o de otros colores que generalmente son oscuros. Su nombre: Baquelita es un nombre comercial genérico para una sustancia llamada fenol formaldehido. Y con el desarrollo de la urea, ha permitido a los fabricantes obtener una gran variedad de colores no disponibles anteriormente. 

Actualmente, sigue siendo muy versátil y continua presente de muchas formas en nuestras vidas, especialmente para aisladores de terminales eléctricas, pero la vemos en piezas de frenos de autos, mangos de sartén, entre otros muchos usos como en los silbatos.